¿Qué nutrientes
nos aportan las algas?
·
Minerales:
o Sodio:
alto contenido, ya que en 100 gramos de algas existen entre 100 y 300 mg de
sodio. En una dieta saludable se aconseja no sobrepasar los 500 mg diarios. Los
hipertensos deben evitar su consumo.
o Iodo: son la mejor fuente de este mineral. 100
gramos aportan unas mil veces más de las necesidades de un adulto.
o Calcio: 100 gramos de algas contienen más calcio que
100 ml. de leche.
o Hierro: la cantidad de hierro presente en 100 gramos
de algas frescas se iguala al de la carne.
o Magnesio: 100
gramos de algas frescas Kelp proporcionan la tercera parte de las necesidades
diarias.
o Vitamina B12: son las
bacterias que acompañan a las algas las que producen vitamina B12 y sólo una
parte de esta vitamina es aprovechada por el organismo.
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Hidratos de Carbono: cierta proporción de carbohidratos son indigeribles (las gomas y mucílagos), que
le otorgan propiedades laxantes y saciantes.
·
Proteínas: las proteínas que contienen las algas son en general de
baja calidad y en cantidades mínimas. La espirulina es la excepción, ya que
seca, contiene un 70% de proteínas de alta calidad.
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Agua: en las algas frescas, el
81% es agua.
Grasas:
la cantidad de grasa no es apreciable en 100 gramos. Apenas 0,5 gramos de
lípidos cada 100 gramos y carece de colesterol
Composición nutricional de las setas:
Las setas constituyen la parte reproductiva de los hongos. Los
hongos son un tipo de vegetal que no posee clorofila, así que no funcionan como
el resto de las plantas para conseguir sus alimentos. Los hongos se suelen
asociar formando una simbiosis con otros vegetales: pequeños matorrales, raíces
de árboles mayores, brezos, etcétera. De este modo, en alimentación, los hongos
macroscópicos son clasificados como hortalizas.
Solo por este hecho ya podemos intuir que su contenido en agua es elevado, de media, aproximadamente el 90% del peso de la seta
es agua. El resto de la composición nutricional de las setas se reparte entre proteínas (3 g por cada 100 g de seta) e hidratos de carbono (4 g por cada
100 g de seta).
La presencia de grasas es baja, menos del 1%. Así, el valor calórico de la seta es
bastante bajo, lo que hace de este alimento una buena herramienta en dietas
hipocalóricas. Tiene también bastante fibra dietética, por lo que colabora en el buen funcionamiento
intestinal.
De forma natural, es un alimento bajo en sodio y rico
especialmente en potasio y fósforo, dos minerales que cumplen un papel importante en la regulación
del metabolismo, en la contracción muscular, el equilibrio de líquidos en las
células, etcétera. En cuanto a su contenido en vitaminas, las más abundantes son el ácido fólico, la vitamina
C y la niacina.
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