A LA HUERTA PUESTA


LOS  SECRETOS  DE  LAS  VERDURAS

Ricas en agua, antioxidantes, minerales, vitaminas y fibras, son saludables, pero no siempre apetecen. A continuación se dan una serie de trucos para disfrutarlas al máximo.

A veces se hacen aburridas porque siempre se comen igual. Pero la diferencia entre una plato de verdura como siempre y uno más atractivo, puede estar solo en el rato que pasa en el fuego. probando distintos puntos de cocción se obtienen sorpresas en su color, sabor y textura conseguida, preservando los nutrientes al máximo.

Cuándo escaldarlas - Los cocineros llaman a esta técnica "blanquear". Consiste en sumergir la verdura en agua hirviendo poco tiempo, no más de 2 a 3 minutos, y luego enfriarla rápidamente.

En espinacas y otras verduras de hoja se fija bien el color y se evita la pérdida excesiva de nutrientes de las cocciones prolongadas.

Facilita el pelado de los tomates enteros.

En las acelgas o acederas se utiliza para que pierdan el exceso de nitratos. 

Cocerlas en agua correctamente - Por la acción del calor, durante la cocción se pueden perder cantidades importantes de vitaminas y minerales, o quedar en nada. Por eso, es una buena idea aprovechar el caldo para hacer sopas y guisos.

La pérdida nutritiva será menor si se cuecen en poca agua, durante menos tiempo, con fuego vivo y se sacan del líquido cuando están al dente. 

Mejor tapar la olla pues se reduce el tiempo de cocción. Las patatas y la remolacha quedan muy tiernas cociéndolas por debajo de la temperatura de ebullición durante un tiempo prolongado.

Para conservar los olores y sabores lo mejor posible, introducir en el agua cuando ya esté hirviendo, no antes.

 Ganan sabor añadiendo una hoja de laurel y medio diente de ajo.

Si no se van a comer inmediatamente,  dejarlas al dente, enfriarlas en un bol de agua con cubitos de hielo, escurrir bien y guardarlas en la nevera bien tapadas o congeladas.

Descongelación, lo mejor es dejarlas la noche anterior en la nevera. Como último recurso, también se pueden descongelar en el microondas.

Otras cocciones - 

Al vapor. La verdura se cocina exponiéndola al vapor producido por el agua en ebullición. Se coloca sobre una rejilla para que no toque el agua y se mantenga lo más intacta posible. Así se evita la pérdida de nutrientes de las cocciones prolongadas dentro del agua y, a la vez, se protege la textura y el sabor auténtico del alimento. Es ideal para brócoli, zanahorias, coliflor, judías verdes o verduras de hoja verde. 

Salteado. Pasar las verduras por la sartén también es una forma sana de cocinarlas, ya que la pérdida de nutrientes en el proceso es bastante escasa y no se dañan ni el color ni el sabor. Eso si, con poco aceite. Se benefician de esta técnica espárragos, pimientos, guisantes, cebollas, champiñones...

Asado Le va bien a verduras como la calabaza, la cebolla y la remolacha. Trocearlas, ponerlas en una bandeja e introducirlas en el horno caliente. Quedan deliciosas añadiéndoles simplemente un poco de aceite de oliva virgen y pimienta.

 A la parrilla. Maíz, pimientos, calabacines, patatas y cebollas quedan crujientes y con un toque caramelizado muy gustoso.

Los tiempos de cocción idóneos

Tomate (para pelarlo enteros)_____________________________________ 20 segundos
Espinaca__________________________________________________________ 5 - 10 minutos
Judía verde_______________________________________________________ 10 - 15 minutos
Champiñón_______________________________________________________ 15 - 20 minutos
Coliflor, patata, calabaza, espárrago y zanahoria____________________ 20 - 25 minutos
Alcachofa, puerro_________________________________________________ 20 - 30 minutos
Calabacín, pimiento rojo, acelga, guisante_________________________ 20 - 25 minutos
Pimiento verde___________________________________________________ 30 - 35 minutos
Col_______________________________________________________________ 35 - 40 minutos


EL AJO









LA BERENJENA
La berenjena, al igual que el calabacín, contiene abundante cantidad de agua, además de valiosos antioxidantes y poderosas cualidades saludables y beneficiosas debido a su bajo porcentaje de calorías y grandes aportes nutricionales. Esta hortaliza de origen oriental es muy utilizada en la cocina mediterránea, donde existe gran variedad de exquisitas recetas. 





EL BONIATO









LA CALABAZA

Es un alimento excepcional al que, tal vez, no se le ha hecho justicia: Es digestiva y ligera, con pocas calorías y una gran cantidad de agua.






EL JENGIBRE

Una raíz que ofrece infinitas posibilidades
Excelente para darle un toque picante a los platos o para tomar en infusión. Acelera el metabolismo y mejora la digestión. Tiene un gran poder antiinflamatorio y favorece la expectoración, por lo que es perfecto en época de resfriados y alergias.

EL NABO

El nabo es un tubérculo con forma redonda y tamaño similar al de una manzana. Es un vegetal nativo del norte de Europa, reconocido como uno de los alimentos básicos en la dieta de los antiguos griegos y romanos. Aunque cuando se habla del nabo se suele hacer referencia a las raíces bulbosas de la planta, sus brotes y hojas también son comestibles y muy nutritivos. Típicamente el nabo tiene un color blanquecino en su parte inferior y es de color morado en la parte superior, sobre todo si la planta ha estado expuesta a la luz solar.



EL PIMIENTO ROJO


Lo trajo Colón desde América y nunca le estaremos lo suficientemente agradecidos. El pimiento rojo es un campeón en vitamina C: uno de 40 g proporciona todo la que se necesita al día ¡el triple que los cítricos!. Igualmente, es rico en otras dos vitaminas antioxidante, la A y la E.






EL RÁBANO

Rallados y aliñados acompañan con garantías a un pescado a la plancha.
LA REMOLACHA

A diferencia del norte de Europa, donde recetas como la borsch (sopa de remolacha) son muy populares, en nuestro país su consumo es minoritario.




LA ZANAHORIA

Las zanahorias naranjas se empezaron a imponer en el siglo XVII, pero antes también las había de color amarillo y púrpura. Ahora se vuelven a cultivar y, por ejemplo, las moradas son más ricas en antioxidantes.
Gracias al carotenoide luteína (presente en la retina y el cristalino), la zanahoria protege al ojo frente al daño oxidativo que puede provocar la luz y el deterioro propio de la edad.
¡Y recuerda! A más chasquido, más frescura.


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